Hoy en formato corto, que andamos algo más offline en verano pero aún así se me acumulan algunas ideas que quería ir anotando por aquí. Quería además dar las gracias a todos los que leéis esta newsletter, en apenas tres meses y con una decena de artículos hemos superado el centenar de personas aquí buscando su lugar en el bucle de automatismos al que nos encaminamos.
3 Ideas para breves
El boom de la inteligencia artificial será recordado como el momento en que Europa quedó definitivamente por detrás de las grandes potencias mundiales. El estancamiento pasó más o menos desapercibido durante unas décadas: Europa iba perdiendo suelo, pero aguantaba porque a falta de un gran giro industrial seguía teniendo gran know-how en las gran industria. La IA marca definitivamente un paso de página.
Construir la misma aplicación con 8 LLMs diferentes. Qué elegante comparación en la sencillez de su planteamiento. Juanjo Navarro aporta su granito de arena para entender el estado del arte entre diferentes modelos sin recurrir a los benchmarks más manidos que vemos en las notas de prensa. Tarea “real” (es un decir) de andar por casa.
¿Cómo de lejos estamos no ya de Skynet, sino de una IA adolescente que no quiera saber nada de sus padres y decida intentar vivir por libre? Antonio Ortiz dedica dos reflexiones al tema: la primera a la contra del FUD (Fear, Uncertainty, Doubt; Miedo, incertidumbre, y duda) tipo “¡ los modelos de pesos abiertos son comunismo!” que es algo que ya decía Microsoft de Linux hace 20 años y se desmostró falso. La segunda metiendo la cuchara a la contra del primer argumento. Un ejercicio de debate con uno mismo que merece la pena leer.
2 Recursos & Herramientas (recomendados)
Memos: un sencillo software libre que puedes ejecutar donde quieras (o usar en modo SaaS) y sirve para tomar y guardar notas rápidas, pudiendo además integrarse con configuraciones tipo segundo cerebro de las que hablábamos hace unos días. No es Obsidian ni falta que le hace. Y, de hecho, puedes procesar tus notas con tu LLM preferido e incorporar la salida a tu grafo de Obsidian. Complementario.
Una de libros: en mis últimas vacaciones por Eger (Hungría) leí Maniac de Benjamín Labatut, una historia sobre el desarrollo de la computación desde John von Neumann a Demis Hassabis y DeepMind / AlphaGo. Una lectura interesante pero que a mi parecer se queda un peldaño por debajo de su buenísimo Un verdor terrible que leí hará uno o dos años, que orbita en torno a las vidas de los padres de la mecánica cuántica. Buena lectura veraniega ambos libros, en todo caso; recomiendo comenzar con Un verdor terrible.
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Al hilo de creación cultural con o sin inteligencia artificial: Keep Calm y sigue como más te guste
Viene de tiempo atrás pero se me quedó en el tintero, de cuando se comentó mucho que habían concedido un premio literario a un relato para cuya escritura los autores reconocen haberse apoyado en inteligencia artificial.
“¡Es la muerte de la novela!”, vaticinan quienes gustan de anunciar la muerte de cualquier cosa que sea noticia (los to-lo-mato, como los llama JL Chulilla).
Vamos a calmarnos.
Creo que habrá espacio para escritura con IA y sin IA, del mismo modo que la existencia de Hollywood o las boy/girl bands de diseño (Spice Girls, porque soy viejuno y sigo sin saber cómo se llamaban los chavales que actuaron en el descanso de la final del mundial) no supusieron el final del cine de autor ni con los músicos más naturales.
Pero si tengo que apostar, diré que la cultura de masas va a apoyarse fuertemente en la inteligencia artificial, por simple economía. Piensa en una serie top, un par de años (a veces más) entre temporadas, y una millonada enorme. La IA permitirá abaratar costes en algunas fases, pero sobre todo diría que acortará ciclos de producción en obras culturales, que es esencial para que la audiencia no se te desenganche.
La resistencia es inútil también en este frente y no me interesa para nada juzgar la pureza de sangre de las obras culturales, eso se lo dejamos a otros.
Pero creo que vale la pena aceptarlo. Los premios planeta del futuro, concebidos para las masas, llevarán dosis de chapa y pintura (y face lifting) con IA.
Habrá, no obstante, creación genuina, experimental, expresión artística sin inteligencia artificial. Sí, del mismo modo que hubo quienes mantuvieron sus blogs durante el apogeo de Twitter y Facebook o quienes escriben newsletter en la era de TikTok. La recentralización de la web no supuso el fin de lo previamente existente, aunque el consumo de masas se fuese a otro sitio. We few, we happy few. También creando.
El consumo de masas de obras culturales, no me cabe duda, está a día de hoy siendo analizado para ver cómo se puede aplicar la inteligencia artificial para hacerlo más escalable, predecible, adaptable, consumible (también en ese aspecto de agotable, para que mañana vuelvas a por la siguiente entrega).



